La salud bucodental

El cuidado de la salud bucodental tiene mucho que ver con el modo y estilo de vida de una población.

"Todo lo que se repite se convierte en un hábito, por lo que si se practican todos los días algunos de los buenos hábitos, llegarán a formar parte de nuestra personalidad, de nuestra cultura."

Por ello una buena educación sanitaria sobre hábitos saludables permite que las personas tomen decisiones en lo que respecta a su salud de forma autónoma y consciente.

La salud bucodental tiene que formar parte de la salud en general y estar orientada a modificar costumbres y/o hábitos alimentarios y de higiene dental y dejar de ser una actividad separada.

¿Cómo podemos conservarla?

Identificando los factores de riesgo y poniendo las medidas adecuadas tales como reducción del consumo de azúcar, una eficaz higiene bucodental, reducción del consumo de tabaco y alcohol, prevención de traumatismos y visita al odontólogo. De esta manera nos aseguramos una boca en óptimas condiciones.

Igualmente, promoviendo un entorno familiar favorecedor y responsable.

      • La familia como promotora de salud constituye una parte esencial y su papel será más eficiente si se alía con el odontólogo y otros profesionales (pediatras, enfermeras).

        Veamos que tres medidas tan sencillas son las que se deben de reforzar:
        • Una correcta higiene dental
        • Una dieta saludable
        • Revisiones bucodentales periódicas
        • ¡Y Ya está!

        Una adecuada higiene bucodental es imprescindible para eliminar la placa dental y los restos de alimentos que son los causantes de la caries.

        Cómo ayudarles paso a paso:
        • A los menores de 2 años hay que ayudarles a cepillar los dientes y supervisar a los mayores. Indicarles que tienen que limpiar todas las superficies del diente: internas, externas y masticatorias. Comenzar el cepillado siempre por el mismo lado y realizar el mismo recorrido en ambas arcadas dentales. Cepillar la lengua y los carrillos suavemente. Enjuagarse para eliminar restos. Insistir en que hay que cepillar los dientes tras cada comida y sobre todo al acostarse, o al menos dos veces diarias. Pero ¡mejor tres veces diarias! y cada cepillado debe durar al menos dos minutos.

        ¡Importante!

        El uso de dentífrico fluorado es la medida más eficaz para prevenir caries.

        El cepillo ideal tiene que ser de fibras de nailon o sintéticas, con extremos redondeados, dureza media o blanda, cabezal pequeño y 2 ó 3 filas de cerdas. Para los mayores de 10 años el cepillo puede ser de adulto. Hay que cambiarlo cada 3 meses o antes si está deteriorado.

        Si tu hijo/hija es propenso a las caries el odontólogo te recomendará utilizar seda dental para reforzar el cepillado y poder llegar a los lugares más inaccesibles. A modo de juego puedes enseñarle como utilizarla ante un espejo; seguramente las muecas y gestos darán un toque de humor favoreciendo que esa tarea se haga más a gusto.

        ¡¡¡¡Jugando también aprendemos a cuidar nuestros dientes!!!

        • Qué puede provocar que la higiene bucodental sea deficiente:
          • La existencia de malformaciones orofaciales que impiden realizar un cepillado correcto.
          • Uso de ortodoncias.
          • Mala higiene oral de los padres y hermanos.
          • No correcta eliminación de la placa dental.
          • Minusvalías físicas y/o psíquicas importantes.
          • Algunos medicamentos pueden provocar sequedad de boca, lo que requiere un cuidado especial
        Una dieta saludable: Comer alimentos saludables, variados y evitar los cariogénicos. Para ello hay que:
        • Inculcar hábitos alimenticios sanos, especialmente en el desayuno.
        • Conocer cuales son alimentos cariogénicos. Los alimentos con mayor potencial cariógeno son los que contienen azúcares refinados (sacarosa). La frecuencia de su ingestión es más importante que la cantidad ingerida de una vez. Evitar azúcares de textura pegajosa o adhesiva, evitar retener alimentos azucarados en la boca (biberón para dormir o endulzar el chupete) y evitar la ingesta frecuente entre comidas.
        • Celebrar cumpleaños "saludables" y evitar ofrecer caramelos como regalo o entre comidas.
        • Reducir el consumo de refrescos azucarados, zumos y dulces, sobre todo entre las comidas y al acostarse.
        • Tomar medicamentos sin azúcar.
        • Favorecer la lactancia materna, que es un buen factor de protección para el desarrollo de las arcadas dentales.

        Revisiones bucodentales periódicas

        Al menos una vez al año hay que acudir a hacer la revisión al odontólogo. De esta manera se pueden detectar y/o prevenir alteraciones de la arcada dental y de las mucosas , ya sea producidas por chupetes o tetinas endulzados, "chuparse el dedo",el biberón para dormir, consumo de bebidas con azúcares ocultos (zumos, bebidas carbónicas), consumo de jarabes endulzados, o por morderse las uñas, mordisqueo de los labios y mordisqueo de mejillas.

        También se puede detectar y/prevenir una mala higiene, que puede llevar a la aparición de la enfermedad de las encías (gingivitis, periodontitis), promoviendo unos hábitos adecuados y una buena higiene oral.

        Padres y madres sois los modelos y de vosotros depende la salud bucodental de vuestros/as hijos/as

      • DE 0 A 5 AÑOS

        En estas edades suelen hacerse las típicas revisiones del niño sano que están incluidas en la Cartera de Servicios de nuestro Sistema Público de Salud. El pediatra o la enfermera de pediatría del centro de salud, son los profesionales que las van a llevar a cabo y los que en todo momento van a informar de la salud en general.

        Revisiones entre 0 y 2 años.

        Hay dos controles entre los 13 y 23 meses de la vida que deberán registrarse en la Historia Clínica. Se debe dar consejo e información sobre la realización de profilaxis de caries con flúor, según recomendaciones del programa acreditado.

        Igualmente se registra en su Historia Clínica el consejo alimenticio recomendando, como la no introducción de gluten antes de los 6 meses y de la leche de vaca entera antes de los 12 meses.

        Qué más se hace en esta revisión:
        • Un examen de la cavidad oral que en este periodo neonatal sirve para hacer el seguimiento de la erupción de los dientes de leche. En la mayoría de los niños la erupción de la primera pieza ocurre antes de los 6-7 meses y es completa sobre los 3 años de edad.
        • Dar información sobre cómo prevenir la caries:
          • Fomentando la lactancia materna como factor de protección
          • Que hay que evitar endulzar el chupete o dejar que el niño duerma con un biberón de leche o zumo en la boca.
          • Que se debe iniciar el cepillado desde que ya empiezan a erupcionar los dientes. Sois los padres los que debéis ayudarles a realizarlo con agua y, preferentemente, sin pasta dentífrica o con pasta sin flúor.
          • A los padres se os debe informar en la consulta de pediatría sobre los alimentos cariogénicos, insistiendo en que lo que realmente perjudica es la frecuencia con la que se toman, el momento (es mucho peor entre comidas) y la consistencia más que la cantidad.
        • La revisión también supervisa la aparición de maloclusiones y evita hábitos perjudiciales, como la succión del pulgar y el uso de chupete durante el día a partir de los 15 meses de edad.

        Revisiones entre 2 y 5 años

        El control implica una exploración bucodental para detectar caries y enfermedad periodontal y el consejo/información sobre alimentación, higiene dental y prevención de accidentes más frecuentes, que deberá registrarse en la Historia Clínica.

        Qué se hace:
        • En esta franja de edad se revisa como va la dentición primaria, se vigila la evolución de la dentición y se descartan la existencia de caries, gingivitis, maloclusiones y traumatismos, derivando al odontólogo de referencia cuando se ven piezas careadas o algún otro problema.
        • Para prevención de la caries:
          • Se aconsejan hábitos alimentarios saludables y se informa a los padres sobre los alimentos cariogénicos, insistiendo en que no se debe abusar de zumos, refrescos azucarados y otros dulces, evitando sobre todo su ingesta entre las comidas y al acostarse y orientación sobre cómo celebrar cumpleaños saludables.
          • Y en cuanto al cepillado dental:
            • Que los padres superviséis el cepillado dental de los niños/as. El niño/a se cepillará para ir adquiriendo el hábito y, posteriormente, alguno de los padres repasará el cepillado limpiando cuidadosamente los restos de comida. También que hagáis de modelo cepillándoos los dientes por la noche en presencia del niño/a.
            • La cantidad de pasta debe ser del tamaño de un guisante. Deberá cepillarse al menos dos veces al día (mejor tres) y de forma especial al acostarse. Ver vídeo A lavarse los dientes
              Lavado de dientes
          • Evitar el uso de chupete después de los 2 años de edad y otros hábitos orales anómalos que puedan ser origen de maloclusiones.
          • Aconsejar revisiones periódicas por el odontólogo.

         
        DE 6 A 13 AÑOS

        Ver PABIJ

        En estas edades se continúan haciendo las sistematizadas revisiones del niño sano que están incluidas en la Cartera de Servicios de nuestro Sistema Público de Salud. El pediatra o la enfermera de pediatría del centro de salud, son los profesionales que las van a llevar a cabo y los que en todo momento van a informar de la salud en general.

        Incluye entre otras la exploración buco-dental revisando la disposición de piezas dentarias y caries que quedará reflejado en un odontograma y la maloclusión.

        Piezas dentarias

        Todo niño de 6, 11 y 14 años de edad deberá tener registrado en su Historia Clínica el consejo/información sobre higiene dental, higiene corporal y profilaxis de caries con flúor.

        La revisión en estas edades comprende:
        • Vigilancia de la presencia de sarro, caries, hipoplasias del esmalte, flemones, gingivitis, maloclusiones o apiñamientos.
        • Prevención de caries y de enfermedad periodontal:
          • También se sigue dando el consejo a los padres sobre la importancia de evitar los alimentos cariogénicos, no abusar de dulces y golosinas y recordar promover cumpleaños saludables.
          • Se vuelve a insistir sobre el cepillado dental después de las comidas y sobre todo al acostarse, con pasta dentífrica con flúor.
        • Y ya en estas etapas, debido a una mayor autonomía del niño/a, se suele introducir el tema de la prevención de accidentes, puesto que suelen ser frecuentes los traumatismos dentales, sobre todo de los dientes incisivo-canino superior. Se recomienda precaución al realizar ciertos deportes o prácticas de riesgo, en cuyo caso será necesario fomentar la colocación de protectores bucales.
          Ver vídeo Zamba - Excursión al cuerpo humano: los dientes
        • Aconsejar revisiones periódicas por el odontólogo.
        Haz estas actividades con tu hijo/a, será divertido:
        LOS ADOLESCENTES Y JÓVENES

        ¡¡¡¡Padres y madres, vuestro hijo/a es ya adolescente!!!

        En esta etapa hay que seguir insistiendo en que no se relajen los hábitos higiénicos adquiridos en las etapas anteriores, continuarlos, y para ello a veces hay que intentarlo con pequeños trucos como el de inculcarles que una sonrisa saludable es un atractivo y un activo para mejorar la apariencia y las relaciones sociales.

        Se debe tener en cuenta que durante la adolescencia los dientes permanentes terminan de erupcionar completamente y por lo tanto la higiene bucodental debe ser constante; además, en este periodo se incrementa la frecuencia de ingestión de productos azucarados y disminuye el cepillado dental en general.

        Otras circunstancias propias de esta etapa como la rebeldía, descuido en los hábitos de aseo personal, rechazo a la autoridad de los padres, entre otras, hacen que pueda haber un abandono de las buenas costumbres y es importante sensibilizar a los adolescentes para lograr el cuidado de su dentadura y extremar las medidas de higiene bucodental, así como sistematizar las visitas al odontólogo, aunque sus dientes permanezcan sanos.

        También se debe actuar sobre los riesgos asociados a estilos de vida negativos para la salud de este grupo poblacional y su entorno; prevenir los accidentes y traumas que involucren la región bucal o facial.

        Por todo lo comentado habla con él/ella y que vea los beneficios que tiene el tener un boca sana y la conveniencia de visitar al odontólogo al menos una vez al año. No solo para supervisar que todo esta bien, sino para recordarle la técnica del cepillado correcta (sin prisas y sin olvidar algún que otro cepillado) y el uso de otras técnicas de limpieza que ayudan a mantener la boca más limpia como son los enjuagues bucales y la seda dental.(vídeo)

 

        • La ortodoncia: son aparatos dentales que se utilizan cuando los dientes no se acomodan correctamente y presentan mayores dificultades a la hora de mantener la limpieza.
           
        • Los protectores bucales: para los que practican deportes los protectores bucales son fundamentales para proteger la sonrisa. Estos dispositivos normalmente cubren los dientes superiores y están diseñados para evitar fracturas, heridas en los labios y otros daños en la boca.
           
        • La alimentación: juega un papel fundamental en su salud bucal. Los azúcares y almidones de muchos alimentos y bebidas ayudan a la formación de placa bacteriana en la superficie de los dientes, la cual destruye el esmalte dental; por tanto, una dieta equilibrada beneficia su salud bucal.
           
        • El tabaquismo: además de provocar otros problemas de salud, el tabaco mancha los dientes y las encías, así como favorece la producción y acumulación de sarro sobre los dientes. Todo esto contribuye al mal aliento. A largo plazo, este hábito aumenta el riesgo de desarrollar cáncer bucal y enfermedades de las encías.
           
        • Piercing: a pesar de su popularidad, la perforación bucal puede causar complicaciones, entre las cuales figuran: infecciones, hemorragias incontrolables y daños en los nervios; además, la joyería de metal puede provocar alergias y roturas de los dientes y dañar las encías. Así mismo produce una saliva ácida que favorece la destrucción del esmalte dental.
           
        • Trastornos de la alimentación:  tanto la bulimia (ingesta compulsiva y vómitos) como la anorexia (temor desmesurado a aumentar de peso) son trastornos serios que erosionan el esmalte dental y afectan directamente el aspecto de los dientes. Estos trastornos ponen en peligro la vida, razón por la cual se requiere analizar temas psicológicos sobre la imagen que la persona tiene de sí misma y el autocontrol.

        RECUERDA

        • Reducir el consumo y especialmente la frecuencia de ingesta de alimentos y bebidas que tengan azúcares.
        • Limpiar los dientes, las encías y la lengua correctamente después de cada comida con un dentrífico fluorado.
        • Acudir anualmente al dentista (Unidades de Salud Bucodental de Atención Primaria o a su odontólogo de referencia para revisión, sellado de molares a todos los niños a partir de la erupción de los primeros molares definitivos y para la aplicación de geles o colutorios a los niños con caries o con riesgo de caries.